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Para Tatá, María, Cheché y Adilia

Carolina Jaimes Branger, 2013

Para ustedes, a quienes tal vez nadie les escribió una carta. Para ustedes, que no tuvieron hijos por cuidar los hijos de otros. Para ustedes, que iluminaron mi infancia con su presencia, su dulzura y su sencillez. Para ustedes, almas puras que a pesar de haber sufrido,...

Carta de amor a mí mismo

Gustavo L. Martínez, 2005

Carta de amor a mí mismo. Esta carta de amor va dirigida al sitio donde el amor comienza. Unas frases que vuelven al propio pecho pueden sonar extrañas a un corazón cerrado. ¡Qué poco saben los que no han llorado!  Pero en ese caso, todos sabemos un poco… así que...

A un amante de telenovela

admin, 2007

A un amante de telenovela: Ya no lo recuerdas, pero tu amor era tan loco que alguna vez, camino a una de nuestras citas en el Drug Store de Chacaito, caíste en uno de esos pozos que aún se forman en los lavadores de carros de El Rosal. Pues así, cubierto de grasa...

Confesión

Albio Vivas, 2012

Ana: Sí, tenías razón, esa mujer me tenía loco. Yo ya estaba sólo para cuidar mi salud, ocuparme de ti, jugar con los niños y supervisar que el negocio siguiera bien. Pero cada vez que cruzaba una pierna esa carajita, de un lado para el otro, sentía un aire de vida, de...

Mi Amado Ladrón Napolitano

Raquel Méndez, 2011

La Bella Napoli lo perfuma a uno de bassilico, ajo y pomodoro y creo que por eso yo me sentía reina de la pizza, cual Diva Grecolatina cuando de pronto te vi del otro lado de la calle. Con el rabo del ojo vi el rubio de tus cabellos que pincelaba una luz de oro al cielo de...

No es que no sepa, es que no puedo decírtelo

Marianne Amelinckx, 2012

Al observar a las personas mientras hablan, me doy cuenta de que las manos son parte crucial del lenguaje, pues con ellas también nos comunicamos. Cuando somos bebés, lo primero que aprendemos a decir son las palabras que más utilizamos, y por tanto, necesitamos decir:...

2006 1er premio

María García, 2006

Es difícil, escribir una carta de amor y ¡mas por interés!. Me delataría!.¿En qué o en quién puedo inspirarme para ganarme ese boleto? ¿al  menos esa botellita de champagne?  O cualquier detallito que me haga olvidar mi mala suerte en eso de ganarse algo con ...

Carta a Marrosa

Reinaldo Colmenares, 2012

En la quietud de las tardes serenas, recostado en mi hamaca de cien colores, mirando a lo lejos el verde azulado de los cerros de Cúa, atisbo de igual el cielo lejano e infinito donde se arremolinan las nubes con medialuna de tarde también, y no más me sale del alma que darle...

Nunca pensé que diría esto

Elibeth Estrada, 2008

Nunca pensé que diría esto… Pero no me has dejado otra alternativa. Adalberto…No te aguanto más…Sé que suena cursi, a bolero trasnochado, a común denominador… y al pronunciarlo sellé mi inscripción en la cofradía de las mujeres heridas por la vulgares ...

Para cuando olvides y ya no recuerdes.

Maura Sulbarán Rivadeiro, 2013

Sé que tienes miedo y que no tienes la práctica o la gracia que se requieren para escribirte una carta a ti misma, pero tienes que hacerlo, Corina, tienes que hacerlo hoy que recuerdas, hoy que es aterradoramente obvio que con el paso del tiempo incluso tu reflejo perderá...

La Ex Jueza

Carlos Caldera, 2010

…horas de despacho del día de hoy, 14 de febrero de cualquier año desde que la vi por primera vez, comparece tonto, alucinado y absurdamente enamorado el Abogado Cayetano Montes, Venezolano, mayor de edad, civilmente hábil pero no exactamente muy cuerdo en este momento,...

Hola, princesa

Gustavo Gil, 2010

La carta Hola, princesa: Apenas puedo sostener la pluma con la que te escribo, convaleciente en este hospital. Tengo pesadillas donde se repiten las imágenes de mi accidente. Era día de quincena y quería sorprenderte, pero tuve una de esas jornadas para el olvido, en...
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La carta ganadora
Querido Niño Jesús

por José G Márquez, 2013

Querido Niño Jesús: Aún recuerdo tus figuras abstractas y tus siluetas deformes, aunque cuando vivía entre tus calles, y transitaba por tus escaleras, prefería mirar al cielo porque era lo único que me gustaba ver a tu alrededor. Era un idiota. Quizás no me recuerdes, pues solía ser uno de esos muchos que todavía viven en tus casitas iluminadas y descoloridas, tan juntitas todas...


La carta del día
Confesión

por Albio Vivas, 2012

Ana: Sí, tenías razón, esa mujer me tenía loco. Yo ya estaba sólo para cuidar mi salud, ocuparme de ti, jugar con los niños y supervisar que el negocio siguiera bien. Pero cada vez que cruzaba una pierna esa carajita, de un lado para el otro, sentía un aire de vida, de emoción, de impulsividad. Ella entró como un virus en mi mente, una euforia fugaz. No sé si fue un saboteo o un...